Tres pilares de la sexología actual

Publicado por el 24 enero, 2013 en Sexología

Ladybug LoveEn la sexología actual, existen tres principios fundamentales que vienen a dar respuesta a las vivencias de conflicto de muchas personas en sus experiencias sexuales. Aunque se podría decir que bastante se ha avanzado en esta materia, muchos sectores de la sociedad continúan encontrándose con situaciones molestas e insatisfactorias en la vivencia de su sexualidad. Esto es debido precisamente por continuar con determinadas creencias y actitudes con respecto al sexo y la erótica que se podrían considerar obsoletas, un tanto sexistas y basadas en mitos y podrían tener su raíz en la desinformación y falta de educación en el tema. Pasamos entonces a describir brevemente cada una de estos pilares:

1. Los órganos sexuales están en todo el cuerpo, no solo en los genitales

Ya que todo el cuerpo es sexuado, los órganos sexuales reciben la mayor atención, pero no son las únicas zonas erógenas. Las relaciones eróticas se dan y reciben con todo el cuerpo, y nuestro mayor órgano sexual es la piel: esta, que recubre nuestro cuerpo al completo, está llena de terminaciones nerviosas que dotan de sensibilidad a diferentes partes del cuerpo y con distinta intensidad. Igualmente, Las relaciones sexuales son experiencias sensoriales completas, ya que además del tacto entran en juego todos los sentidos: vista, oído, olfato y gusto. Cada uno de estos sentidos, con la estimulación apropiada, pueden conducir a experiencias muy satisfactorias

Por educación y por cultura en general, las mujeres tienen una sensualidad y sexualidad más globalizada y los hombres más genitalizada. La  sexualidad no se reduce a los genitales, pero los genitales tampoco  se reducen sólo al pene y la vagina. Los órganos genitales para el hombre incluyen, entre otros, pene, escroto y próstata, mientras que para la mujer vagina y clítoris, por mencionar algunos de sus elementos. En muchas ocasiones, las personas pueden conseguir un mayor placer mediante la estimulación de otras zonas corporales, además de los genitales.

2. No es lo mismo relaciones eróticas que relaciones coitales.

Las relaciones coitales son una de las formas  en que se expresa la erótica,  mediante la penetración del pene en la vagina. Sin embargo, hay que recordar que esto hace referencia principalmente a las relaciones de pareja heterosexual. Si lo pensamos, ¿cuándo una mujer homosexual “pierde” su virginidad? De esta misma manera cabría recordar que no todos los hombres homosexuales son penetrados analmente. Podemos ilustrar también otro ejemplo en el caso heterosexual: los casos de chicas que se autoproclaman como vírgenes aún habiendo tenido sexo oral y/o anal. La “virginidad” no parece ser un suceso blanco/negro, todo depende de la experiencia psicológica de cada persona.

Las relaciones eróticas son muy variadas y con ellas principalmente se busca el placer. Más que nada tienen que ver con como cada persona expresa su sexualidad: agarrarse de la mano, acariciarse, tocarse, apretarse, besarse por todo el cuerpo puede resultar muy gratificante. Lo erótico puede tomar mil maneras y llegar a ser muy excitante sin tener presente la penetración como condición única de disfrute. Tener una fijación en que si no se tiene coito, no se ha tenido una relación sexual, nos hace perder de vista otras maneras mucho más amplias de expresar la erótica, que pueden llegar a proporcionar un gran bienestar.

 3. No es lo mismo placer que orgasmo.

Las relaciones eróticas buscan, entre muchas cosas, compartir, conocer, validarse, querer, experimentar, desear, sentirse deseado, pero, ante todo, gozar y obtener placer es el objetivo principal. En una relación erótica, no siempre es el orgasmo el punto en el cual se alcanza la verdadera satisfacción; se puede tener un orgasmo y no quedar satisfecho, o se puede no tener uno, y ver colmadas sus expectativas de satisfacción.

Placeres hay antes, durante y después de el orgasmo. No siempre las personas quedan complacidas de la misma manera. En ocasiones, lo que se ha hecho antes se vive de manera diferente. El orgasmo se define como el momento de mayor excitación, pero de ninguna manera se equipara siempre con el de mayor satisfacción. De hecho, el estar tan pendiente de éste es, precisamente, lo que puede llegar a hacer sentir frustración y molestia. Evidentemente se trata de una parte importante de la erótica, pero no lo es todo. Cada persona pasa, o debería pasar, por un camino de autoconocimiento, en el cual se aparte del orgasmo como requisito único del disfrute o placer, ya que ante la incapacidad de alcanzarlo, puede llegar a pensar que nada más se puede hacer, y esto, sencillamente no es verdad en el universo erótico humano.

Autor: Andrei Urosa Rodríguez

 

Share on Facebook26Tweet about this on TwitterShare on Google+0Share on LinkedIn0

2 Comentarios

  1. Gracias Carmen.

    Pronto sacaremos nuevas publicaciones que podrán disfrutar todos aquellos interesados en el campo de la psicología y la sexología y espero que resulten también de tu interés.

    Un saludo.
    Juan Martínez Chacón.
    Psicólogo de Bienestar y Psicología.

  2. Me ha encantado vuestro articulo y me ha sabido a poco pero ya sabeis lo que dice el dicho “si lo bueno es breve es dos veces bueno”. Me gustara volver a leeros de nuevo.
    Saludos

A continuación, puedes dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *