La fábula del niño, el viejo y el burro.

Publicado por el 8 Noviembre, 2013 en Psicología, Psicología educativa

Bienestar y Psicologia. La fabula del niño, el viejo y el burro. El burro a hombros¿Qué relación guarda una fábula sobre un anciano, un niño y un burro con el crecimiento personal y el mundo de la psicología? Probablemente esta es la pregunta que muchas personas se realicen tras leer el título de este pequeño cuento que se relata a continuación. Tal es la relación que esconde esta historia popular con la psicología y la evolución personal, que no serán pocos los pacientes que de mi boca escuchen este relato con una moraleja que merece la pena escuchar. No obstante, con la finalidad de encontrar la respuesta que probablemente desean hallar, habrán de leer hasta el final.

 La historia versa sobre un niño que junto a su anciano abuelo se encontraban embarcados en un viaje que de pueblo en pueblo realizaban con un viejo animal. Esta bestia, cuyas fuerzas flaqueaban por su avanzada edad, no era, si no, un burrito que les acompañaría hasta el final. Puesto que la misión última de semejante compañía era por aquel entonces ayudar en el transporte de cualquier persona o material, decide el anciano subirse encima del pequeño burro para realizar el trayecto inicial.

Al paso por el primer pueblo, comienzan a oírse numerosos murmullos. Entre ambos, niño y viejo, distinguen entre susurros y voces numerosas críticas dirigidas a ellos  “¡mirad!, pobre niño, con lo pequeño que es y ese viejo carcamal no le deja montar”, “que poca vergüenza, que fácil es ir en burro cuando ese pequeño zagal se ve forzado a caminar” o “¿cómo puede ser que ese señor deje caminar a ese pequeño niño mientras él, a su lado, avanza tranquilamente en el burro?” Harto entonces de los comentarios ajenos, el anciano decide poner fin a tan vergonzosa situación para él y le comenta al pequeño “¡anda hijo!, sube tu, que yo iré de momento andando”.

Así es como prosiguen su viaje, hasta un segundo pueblo, el niño montado en el burro mientras a pie, llevando la correa del animal, avanza el anciano al lado del chaval. A la llegada de este, un nuevo grupo de personas se percata de su llegada y, tras observar esta nueva situación, comienzan a opinar. “¿Habéis visto ese niño?”, no parecen ser positivos los nuevos comentarios que realizan los habitantes de ese lugar, piensan el anciano y su nieto. Y así, entre las distintas voces, logran escuchar “que maleducado ese niño, con lo mayor que es ese anciano va en burro y deja a este caminar”. A la salida del pueblo, hartos de tanta crítica, deciden hacer ambos uso del pequeño animal y así montados los dos, continúan su largo recorrido.Bienestar y Psicologia. Fabula del niño, el viejo y el burro. Chico montado en burro

Llegados a la tercera aldea, no son pocas las personas que les ven llegar. Tras ver al pequeño borrico exhausto, se lanzan entonces a opinar “¡mirad!, que poca sensibilidad, ¿acaso pretenden matar a ese burro?”, “¿de verdad piensan que ese pequeño animal puede con el peso de ambos?” Pasado entonces este pueblo, deciden ambos hacer un alto para buscar una solución. “Si no podemos ir subidos, ni tú, ni yo y ni siquiera los dos, porque siempre parece que nos van a criticar, ¿qué podemos hacer?”, pregunta el anciano a su joven nieto, “¡pues vamos los dos a pie y así no nos criticarán!” Entonces deciden proseguir su ruta, los dos a pie, acompañados de ese viejo burro, que aliviado de su carga les acompaña hasta llegar al siguiente lugar.Bienestar y Psicologia. La fabula del niño, el viejo y el burro. Los dos montados

En la entrada al siguiente pueblo, comienzan de nuevo los susurros y las opiniones en voz baja. Pronto, un bueno grupo de gente les sigue con la mirada mientras amplias sonrisas alumbran sus caras. “¡Mirad! ¿Habéis visto eso?” Grita uno de ellos. “¡Es la primera vez que veo que dos personas, cansadas de caminar, andan junto a un burro sin quererlo montar!” y entre risas provenientes del gentío se oye gritar “¡vaya par de estúpidos!”Bienestar y Psicologia. La fabula del niño, el viejo y el burro. Los dos a pie copy

Son muchas las versiones que circulan de esta pequeña fábula popular, pero variando algún punto, párrafo, detalle o el orden del mismo, la moraleja que esconde no variará. El mensaje resulta tan evidente, que quizá no resulte necesario mencionar cual sería la moraleja de este cuento popular y respondida quede aquella pregunta con la que se abría este artículo. Bienestar y Psicologia. La fabula del niño, el viejo y el burro. El burro a hombrosSe resumiría de la siguiente manera: puesto que hagamos lo que hagamos, siempre habrá gente que se lance a opinar, personas a las que eso les pueda gustar y otras que, sin dudarlo, lo tacharán, al menos date el gusto de hacer lo que tú quieras, lo que tus sentimientos te indiquen, lo que tus deseos te ordenen porque mientras la crítica ajena nadie te va a quitar, por lo menos date el gusto de ser quién tu eres y actuar como quieras actuar. Al fin y al cabo ese eres tú y esa es la persona a la que de verdad has de gustar.

Autor: Juan Martínez Chacón.

Ilustraciones: Pablo Alonso “Marmol”

Share on Facebook440Tweet about this on TwitterShare on Google+0Share on LinkedIn8

Un comentario

  1. Siempre habrá gente estúpida que tiene algo que decir sobre algo. Es IMPOSIBLE complacer a todo el mundo, por lo tanto como dicen los estadounidenses “Do Yourself” (Hazte Tu)

A continuación, puedes dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *