Finalmente, ¿el tamaño importa?

Publicado por el 30 Mayo, 2015 en Sexología

Relación de parejaPara abordar la pregunta que se plantea en este artículo, tan recurrente en estos tiempos, y responder a la misma de la manera más satisfactoria posible, se apelará previamente al altamente valorado, pero a veces olvidado, sentido común. A lo cual se añadirá, posteriormente, algunos aportes de la sexología actual, cuya finalidad no será, sino, satisfacer la curiosidad del lector añadiendo una información más técnica y profesional sobre esta cuestión.

Cabría decir que la respuesta que podría resultar más lógica ante dicha pregunta sería que el tamaño simplemente importa a aquellas personas a las que les importa y, por ende, carecerá de importancia para aquellas personas que así lo consideren. En las últimas décadas se han venido realizando infinidad de encuestas, mediante sondeos de opinión, cuya finalidad ha sido obtener una respuesta que pudieran esclarecer dicho interrogante. Los resultados que se arrojan son siempre los mismos: no existe unanimidad ante la pregunta en torno a la cual gira este artículo. Mientras unas personas lo consideran importante, otras, sin embargo, opinan lo contrario.

Uno de los problemas más comunes que surgen cuando se plantea esta cuestión en un debate, como a menudo sucede cuando se confrontan distintas ideas en un grupo, es que los participantes de dicho debate se aferraran a una postura con la única finalidad de reafirmarse en la misma y demostrar así, que el “oponente” incurre en un error, de tal modo, que se ven reafirmados en su postura y, por tanto, como personas. Esto puede ser observado en numerosos ejemplos de la vida cotidiana, donde cada persona puede relatar a un grupo de amigos y amigas cualquier cuestión o, incluso, sus propias vivencias eróticas y sus respectivas ideas hacia distintos temas, que estos terminan, a menudo, en un debate cuyo fin es, sencillamente, tener la razón. En consonancia con aquello que publicábamos tiempo atrás, es importante para poder disfrutar de una sexualidad sana: conocerse y aceptarse para poder disfrutarse, para lo cual, uno ha de tener unos conocimientos sobre qué es aquello que le gusta y saber aceptarlo y disfrutarlo.

Hemos de recordar que la penetración es uno de los muchos elementos de las interacciones eróticas y, por tanto, no el único existente, por lo que convendría afirmar que existe muchísimo más que se puede realizar para llegar a una satisfacción sexual plena con la pareja. Como seres sexuados y sexuales, que no podemos dejar de ser, cada uno con sus propias características, habrá acciones y elementos en la sexualidad que gustarán más a determinadas personas que a otras. A esto cabría añadir que, aún si se aportara información y orientación correcta y apropiada en materia sexológica, probablemente los gustos de cada persona continuarían siendo los mismos. Con tal afirmación solo se pretende abogar por el derecho de cada individuo a tener sus gustos sexuales, vivir su erótica plenamente, debiendo estos ser aceptados por el mismo y por cualquier otra persona cuyos gustos sean iguales o diferentes.

A continuación, se aclararán y puntualizarán numerosas cuestiones técnicas y teóricas a tener en cuenta, para que aquellas personas, las cuales consideran el tamaño del pene como un punto importante en la sexualidad, dispongan de un más rico y amplio criterio para afirmar y refutar su postura:

1. La mayoría de terminaciones nerviosas de la vagina se encuentra en los primeros 4-5 cm de la cavidad de la misma, por lo que es posible alcanzar un alto grado de satisfacción con la sola estimulación de esta área. Así mismo, el llamado punto G, uno de los puntos que aporta mayor placer dentro de dicha cavidad, nunca se encuentra situado más allá de los primeros 6cm de la pared anterior vaginal. A estos datos habría que añadir que existe la posibilidad de realizar una estimulación del clítoris que, llevado a cabo de una manera correcta, sería de gran ayuda para aquellas mujeres que no logran el orgasmo con la sola penetración vaginal.

2. A esto habría que sumar la afirmación que muchas mujeres realizan: un pene muy grande puede llegar a ser incómodo, especialmente si la mujer no está lo suficientemente excitada o no se produce una lubricación suficiente. Sin embargo, cuando se llega a un nivel de excitación suficiente, se produce un desplazamiento de la vagina hacia atrás, al mismo tiempo que el útero se desplaza hacia delante. Esto tiene como consecuencia el hecho de que aparezca un espacio adicional en el fondo de la vagina, lo cual conlleva la posibilidad de un mayor disfrute en una relación erótica con un pene muy grande. Cabría mencionar también que, aunque la vagina es elástica, su tamaño en profundidad se encuentra entre los 12 y 16 cm, siendo similar, por lo tanto, a la mayoría del tamaño de los penes. Sabia naturaleza.

3. Es un mito perpetuado entre muchas personas, lo cual se ve reflejado en los medios de comunicación, que resulta de gran importancia poseer un pene grande. Un ejemplo claro y cotidiano sería la ficción del porno. Como consecuencia, uno podría inferir y llegar a la conclusión de que cuanto más grande sea el pene, más disfrutará la mujer. Debido entonces a que el porno es una expresión erótica visual, lo más vistoso llamará siempre más la atención y, por ende, impresiona más un pene grande que uno normal. Además, cabría recordar entonces que la cantidad de hombres que actúan en películas pornográficas, no son más que un minúsculo porcentaje de la población, a lo cual se habría que añadir que durante la mayor parte del tiempo lo que se observa como placer de la mujer en los distintos formatos de esta industria es fingido y actuado.

4. Además, si bien es cierto que muchas mujeres disfrutan a través de los primeros centímetros de la vagina, existen muchas que sienten placer al ser estimuladas también bajo la penetración profunda, llegando el pene al cérvix, esto es, la línea que separa el útero de la vagina. Es más, incluso algunas reportan que esto las hace sentirse “más llenas” o “completas”. Sin embargo, existen posiciones sexuales que favorecen la estimulación de esta zona, aún cuando el hombre no posee un pene muy grande (como por ejemplo, la mujer tumbada sobre su espalada, con las piernas elevadas, apoyándolas, o no, en los hombros del hombre; o bien el coito a tergo o penetración por detrás, donde el hombre se sitúa ligeramente elevado, con una rodilla apoyada de un lado y el pie del otro, o también los dos pies apoyados y encima de la mujer, lo cual hace que el pene penetre más alineado y logre estimular apropiadamente dicho elemento anatómico)

5. La vagina es un hueco virtual. Esta se abre cuando algo es introducido en ella o cuando algo fuerza la separación de las paredes de la misma. Asimismo, los músculos vaginales están sabiamente diseñados y funcionan a modo de abrazadera anatómicamente adaptable, por lo que se acomodan al tamaño de lo que en ella penetre. Recordemos además, que se trata del canal del parto, y un bebé tiene un tamaño muchísimo mayor que un pene, por lo que tiene la capacidad de dilatarse para permitir la salida del bebé y poco tiempo después volver a su tamaño y disposición original.

6. Muchas mujeres reportan que con la fricción de un pene más grande resulta más fácil llegar al orgasmo que con uno no de menor tamaño. Una manera de compensar esto podría ser la utilización de juguetes eróticos que ayudaran a llegar al máximo punto de excitación. Entre estos artilugios sexuales se encontrarían los anillos para pene, de diferentes tamaños y propiedades, los consoladores, así como los espráis que hipersensibilizan el clítoris. Sin embargo, se debe mencionar enfáticamente que las mujeres que hacen dicha afirmación, y los hombres que creen lo mismo, de nuevo estarían colocando la responsabilidad de su placer en los genitales del otro, y no en el de ellos mismos.

7. Para los encuentros eróticos de hombres homosexuales que incluyan la penetración anal, hay que recordar que el tejido anal es muy sensible, y un pene grande puede llegar a generar más dolor que placer si no es utilizado adecuadamente. Para evitar que esto ocurra, se recomienda llevar a cabo una preparación previa a esta práctica (estimulación de la zona, excitación, lubricación).

Ahora, para las personas que no les importa el tamaño del pene para la satisfacción sexual:
En realidad no hay mucho que decir. Pueden disfrutar de sus encuentros eróticos más tranquilamente, sin necesidad de depender de características anatómicas en el otro para llegar al propio placer. La aceptación de uno mismo, y de la pareja sexual, hace más llevadero y placentero el encuentro erótico y, al no existir este tipo de barreras, el disfrute puede ser mucho mayor.

Autor: Andrei Urosa Rodríguez

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Un comentario

  1. El tamaño pocas veces importa salvo que hablemos de extremos…muy pequeña o excesivamente grande, pero si nos remitimos a la normalidad el tamaño no importa lo importante es saber usarla…es una forma de decirlo.
    Si se sabe estimular con el pene a una mujer, sus orgasmos son muy intensos…sin tener en cuenta el tamaño

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